El Lenguaje Sexista y la Necesidad de Reformas en el Castellano


Hoy en día se ha vuelto bastante común leer o escuchar comentarios acerca del uso del género gramatical en nuestra lengua. Tradicionalmente era socialmente aceptable usar el sustantivo masculino plural para referirse al sustantivo plural mixto (que incluye femenino y masculino en grupo). Por ejemplo solía no haber ningún problema en decir Sociedad de abogados o Gremio de ingenieros. Sin embargo, desde hace más de una década ha surgido un movimiento social en todos los países hispanohablantes – o en países en los que el español es lengua minoritaria – que se opone a este uso.

Es debido a lo anterior que hoy en día se están usando nombres de asociaciones gremiales que incluyen los sustantivos masculinos y femeninos por separado: Sociedad de abogados y abogadas o Gremio de ingenieros e Ingenieras. Otras personas usan oraciones escritas tales como: “ciudadanos argentin@s” o “que se pongan en onda tod@s”.

Para puristas de la lengua estos usos no tienen ninguna justificación, pues dicen que la gente debería de conformarse con usar las reglas gramaticales de uso corriente. Por ello se oponen a cualquier forma de uso que se aparte de las normas establecidas. En el lado opuesto tenemos a las personas o grupos sociales que piensan que debería de haber un cambio que refleje justicia social. Muchos grupos feministas, personas del público en general de mente abierta y progresista, creen que es justo y correcto que se mencione el femenino plural en situaciones como las indicadas arriba.

En castellano el género del sustantivo puede ser de carácter natural o gramatical. De género natural son sustantivos tales como: muchacha, muchacho, muchachos o profesor, profesora, profesores. De género gramatical son sustantivos como: libro, libros, siesta, siestas, tacón, tacones. En el género natural la forma masculina plural se usa también para referirse a un grupo mixto.  La carencia de una forma especial para el plural mixto es lo que motiva la inconformidad con el problema de lenguaje que aquí nos ocupa.

Como ya lo he mencionado arriba, los géneros natural y gramatical del sustantivo han sido históricamente aceptados en sus formas actuales; no obstante,  el progreso en el pensamiento social que incluye ideas tales como la igualdad entre hombres y mujeres, ha despertado el sentimiento de que no hay igualdad en el lenguaje cuando se tiene que recurrir a formas de uso que parecen dar preferencia al género masculino que en el pensamiento actual ha llegado a significar la preeminencia de esquemas del sexo masculino como el dominante del sexo femenino. Por extraño que les parezca a algunos puristas de la lengua este fenómeno está presente aquí y ahora y no va desaparecer de la noche a la mañana.

Después de un detallado análisis de las estructuras pertinentes al uso del género natural y gramatical en el castellano, podría establecerse que el lenguaje expresado por medio de tales  estructuras es o no es sexista dependiendo de la manera en que se enfoque. Un análisis de este tipo es sumamente necesario si se quiere llegar a poseer un conocimiento más definido sobre este tema. Sin embargo, dado a la complejidad para entender todos los recovecos de la gramática o la semántica de la lengua hispana, todavía no se lograría llegar a proveer en una forma clara, todo lo que una persona necesita saber para desenmarañar este asunto.

Tratar por todos los medios de promover un estudio a fondo de las estructuras gramaticales del castellano por parte de la mayoría de hispanos parlantes, como elemento de ilustración general, no podría dar una explicación contundentemente clara a este problema. Para una gran cantidad de los hispanohablantes, todavía estaría presente la percepción de que el habla en su manera de uso actual es sexista y por tanto su lucha contra las estructuras del lenguaje que catalogan como tal se mantendría sin cambio. Porque en el lenguaje son las percepciones del significado amplio de sus estructuras gramaticales las que tienen verdadero valor.

En nuestra era, las formas usadas en el lenguaje diario – ya sean éstas de forma oral o escrita -  deben parecer a todos los que las usan, como  el reflejo de una justicia social ya adquirida o aún anhelada.  De poco sirve tratar de justificar usos gramaticales aprobados por academias o por las capas más influyentes de una sociedad, si por tales usos existe algún sector que se sienta discriminado. El sector que se siente discriminado en este caso no es ninguna minoría. Es la mayoría de mujeres y hombres concientes de este problema en cualquier lugar de habla hispana, que poco a poco están llegando a la conclusión de   que un cambio es necesario y urgente.

“Tengo que ir a la Marketa a Comprar Grocerías”. El Español y el Spanglish: Un Punto de Vista

Se le ha llamado Spanglish a una variedad de lenguaje usado entre la población hispanohablante
de los Estados Unidos (unos 30 millones) que según algunos datos, se inició a
mediados de los sesenta. Este lenguaje mezcla estructuras del español y el inglés para
formar todo tipo de construcciones lingüísticas que, en muchos casos, no se ciñen a las
reglas gramaticales del castellano estándar. El aspecto que más le preocupa a puristas de
la lengua, entre ellos, la Real Academia Española, es la percepción de que esta ¨crisis¨ en
el lenguaje es una clara amenaza a la unidad del español. Algunos dicen que es el inicio
de una nueva lengua; otros, que es una sub-lengua del español y el inglés; y aún otros,
que es un dialecto. Sea lo que sea, el spanglish como fenómeno lingüístico no puede, de
ninguna manera, ser ignorado. Es importante que el público hispano-parlante de
Melbourne, en particular, esté bien informado en este sentido: El spanglish no es
totalmente un fenómeno norteamericano: aquí, pese al tamaño de la comunidad hispana
residente, también puede oírse este tipo de lenguaje, aunque no exactamente hasta el nivel
alcanzado en los Estados Unidos.

Aquí cito algunos ejemplos que he encontrado en el Internet (la forma en que están
citados corresponden a la manera en que aparecen allí):
“Tengo que ir a la Marketa a Comprar Grocerías”.
“Te llamo para atras”.
“Podrias startear el carro please?”
“La marketa deberia tener mas safeties”.
“Jose tiene que estar bien trainado para su try out”.
“Mi boss me pago con cash por haber trabajado overtime”.
“Yo voy al gym cada otro dia para pumpear mis musculos”.

¿Se le puede llamar castellano a estas oraciones? Todo depende del resultado del análisis
de todas y cada una de ellas. He aquí un pequeño análisis para “Te llamo para atrás”. Esta
es una traducción casi literal de su equivalente inglesa “I´ll call you back”. La oración es
gramaticalmente correcta en castellano; aunque, en español estándar no tiene el mismo
significado que se le da en spanglish. Para una persona que no posea al menos un nivel
básico de inglés, al oír o leer esta oración, podría entender algo así: “Te estoy llamando
para que vengas atrás” – Atrás de algo o alguien. Semánticamente hablando, ella
contraviene los parámetros del español estándar. Por ser una traducción casi literal de una
estructura del inglés, “te llamo para atrás”, a pesar de su apariencia española, es en
realidad una construcción gramaticalmente inglesa. Traduzca literal o casi literalmente
del inglés al español y úselo en su lenguaje cotidiano, y usted también terminará hablando
inglés en español. ¡Pero no crea que es chistoso! El mundo del spanglish ciertamente
existe.

Cuando la gente se queja que el spanglish está matando al español –el español estándar –
ellos están hablando de algo que es lingüísticamente correcto. Pero no es el spanglish el
que está matando al español, es el inglés. Este fenómeno lingüístico ocurre por la
interacción de dos lenguas -como está sucediendo en los Estados Unidos- donde una es la
dominante, y la otra de minoría. Por este motivo, el inglés tiende a desplazar allí, a las
estructuras de la lengua española usadas por el hispano-parlante, cuando éstas, por una
razón u otra, no responden a sus necesidades lingüísticas inmediatas. Dada las
circunstancias, este es un fenómeno imposible de controlar. No hay nada que se pueda
hacer; y lo queramos o no, sus efectos, solamente continuarán acrecentándose
vertiginosamente. Debido a la complejidad de este fenómeno, es imposible hacer aquí un
análisis completo.

¿Es esto bueno o malo? Ni lo uno ni lo otro. Como proceso natural y social, el lenguaje
humano sigue sus propios causes en respuesta a situaciones dadas –como la que aquí se
estudia- por lo tanto no hay razón para que nadie se sienta alarmado por el fenómeno del
spanglish. No podemos asustarnos porque de nada nos sirve; no saber el por qué de algo,
siempre asusta. No podemos criticar a los hablantes del spanglish, porque hacerlo es
ignorancia de alto calibre. Decir que ellos, están asesinando el español por el uso que
hacen del lenguaje, es falso. Tratar de darle más instrucción sobre el correcto uso del
castellano a la mayoría de hispano-hablantes en los Estados Unidos, es imposible en la
práctica, y hasta culturalmente ofensivo. Nadie tiene el derecho de decir que su uso del
lenguaje es superior al de otro. No se debe pregonar lo que es falso: La estética del
lenguaje no tiene nada que ver con la efectividad en el proceso de comunicación. Lo que
importa, en cualquier instancia, es que el mensaje pueda ser entendido por las personas
envueltas en tal proceso. El verdadero papel del lenguaje humano es primero facilitar la
comunicación, y después crear cultura; todo lo demás es simple retórica o llano
palabrerío.

¿Se va a separar el spanglish del español y ser un día una lengua completamente distinta?
Los lenguajes evolucionan constantemente. Sin embargo, dada la situación en que este
fenómeno se desarrolla, y por el hecho de ser algo que apenas empieza a investigarse a
fondo, es imposible hacer conjeturas al respecto. El Spanglish, por su propia cuenta, no es
ninguna amenaza para la permanencia del castellano estándar. El futuro de la lengua de
Cervantes y Darío, uno de los idiomas principales del mundo y de prestigio universal, que
cuenta a su disposición con un inmenso acervo cultural y cientos de millones de
hablantes, tiene su futuro asegurado. De eso no cabe duda.

¿Es posible frenar el continuo desarrollo de este fenómeno o tratar de estandarizarlo?
Sería descabellado pedirle a toda persona hispano-hablante que vive en los Estados
Unidos que cuide mejor la forma en que habla y escribe su español. Tratar de parar un
fenómeno de esta índole, en una sociedad tan compleja como la norteamericana, sería una
pérdida de tiempo. ¿Estandarizar el Spanglish? En la actualidad no es posible obligar a
una comunidad a que cambie su forma de uso del lenguaje. Por otro lado, con todas las
alteraciones que el spanglish hace del español estándar, cualquier esfuerzo por
estandarizarlo, se encontraría en muchos casos con la ridícula situación de que está
tratando de arreglar un lenguaje, que con frecuencia, no tiene nada que ver con las
estructuras gramaticales del español: “te llamo para atrás”, por ejemplo, sigue los cánones
gramaticales ingleses.

Cuando el spanglish simplemente substituye a los vocablos hispánicos con sus
equivalentes traducciones al inglés, esto no constituye ninguna violación del español
estándar. La oración: “Mi boss me pagó con cash por haber trabajado overtime”, es
completamente clara para una persona bilingüe (español-inglés). Todo lo que ha sucedido
en ella es una substitución de vocablos. Ella no rompe los cánones del español, por el
contrario, enriquece el idioma. Boss, cash y overtime, son tres sustantivos fáciles de
pronunciar para el hispano-hablante, además de ser palabras útiles laboralmente, y
correctamente usadas en un país donde el inglés es la lengua oficial y dominante.
Estructuras de esta clase, deberían ser incluidas en el diccionario de la Academia. Los
vocablos ingleses que son sinónimos de sustantivos españoles, de ninguna manera violan
la esencia de la gramática castellana. Las estructuras de este tipo, las nuevas voces –
neologismos sustantivos- en vez de oscurecer una lengua, la llenan de luz. Nada más
veamos el ejemplo del inglés, un idioma enriquecido, no sólo por palabras provenientes
del español tales como: fiesta, junta, flotilla, parasol, vista; pero por miles y miles de
palabras extraídas de casi todos los idiomas que han existido o existen en la tierra.
Oponerse a cambios de esta naturaleza es contraproducente para la expansión y futuro del
castellano.

Tampoco es un grave error la hispanización que el spanglish hace de verbos ingleses,
toda vez que ellos se adapten a las terminaciones verbales y tipos de conjugación propios
del español. No hay nada monstruoso, lingüísticamente hablando, en decir: ¨¿Qué vas a
cuquear de cena?, siempre y cuando las personas envueltas en esta clase de uso, se
entiendan mutuamente. Tampoco existe en ella nada que no esté gramaticalmente
correcto. Otros ejemplos en esta misma categoría: “A Carlos le gusta skipear mucho el
colegio”, “Ella me pidió mailear esta carta”, “Anoche watchamos dos movies”, “No sé
cómo spelearle el nombre” “El baby tiró el glasso de leche en el sink”. Por muy extrañas
que parezcan todas estas oraciones, ninguna contraviene la esencial gramática española.
Aparte de no contravenir nada, se puede aducir que ellas, por ser usadas de tal manera, es
decir, que no rompen las reglas gramaticales, dan un hálito de frescura y renovación a
nuestra antigua e ilustre lengua.

Para terminar, es posible decir que nada se puede hacer para contrarrestar el avance del
spanglish como fenómeno lingüístico. Sin embargo, los que hacemos uso del español
estándar, debemos desechar las partes de ese lenguaje que distorsionan el idioma; aunque
también, debemos estar abiertos a adoptar y a contribuir a ensanchar los aspectos
innovadores que el spanglish nos ofrece.

Este artículo fue publicado originalmente en la Revista Fiesta Magazine de Melbourne en 2007

“El Facebook de la lectura” y la importancia de leer más

Es una tarde bastante tibia en el invierno de Melbourne, pero pese a que debería de estar caminando alrededor del hermoso Albert  Park a dos cuadras de mi vivienda o contemplando el esmeralda mar de la playa de South Melbourne – también aledaña a mi morada – he preferido surfear el Internet. Leí El Mundo (de España) y luego me fui al sur de nuestra América a leer El Clarín de Buenos Aires.

¡Siempre hay tanto por leer en los periódicos digitales! A veces con leer el the age.com.au  y elmundo.es  me basta para imprimirme de lo que pasa en el mundo.

En elclarin.com me topé con un artículo que me llamó la atención de inmediato debido a su interesantísimo título: Como un Facebook, pero de libros. La lectura de él me hizo pensar en cuan necesario es fomentar el hábito de la lectura entre todas las personas. El amor que todos deberíamos de sentir por los libros, o cualquier tipo de material escrito que nos ayude más en el proceso constante de buscar ilustración intelectual y buen entretenimiento espiritual.

El nombre de la red social en cuestión es Bukear; otro título que también me llamó mucho la atención ya que es una derivación de de la palabra inglesa book. Me parece un título muy acertado. Si usáramos nuestro latínisimo sustantivo libro como base, tendríamos que decir algo como librear o libreando. Bukear suena mejor.

En lo personal me parece una magnifica iniciativa el poder intercambiar ideas con internautas de todo el ciberespacio acerca de los libros o materiales escritos que estamos leyendo. Como he dicho anteriormente, ésto no sólo contribuye a incrementar nuestro amor por la lectura, sino que al mismo tiempo nos ayuda a conocer a más escritores hispanohablantes o de otros idiomas.

Podría pasarme todo el resto de mi vida ensalzando los méritos de ser asiduos lectores e investigando acerca de lo mucho que se ha escrito sobre este tema; sin embargo me parece que todo lo que me gustaría agregar aquí está contenido en las últimas palabras del filósofo Ortega y Gasset en su lecho de muerte: ¡Qué lástima morir tan luego cuando queda tanto por leer!

Este mismo día pienso en hacerme miembro de bukear.com

Diccionario de Americanismos: Lo esperamos con anhelo todos los hispanohablantes

El castellano.org. reporta que las Academias de la Lengua Española publicarán el próximo mes de octubre el primer diccionario de americanismos presentado como trabajo conjunto de todas las academias de la lengua hispana. Un diccionario de esta naturaleza es algo que era necesitado con urgencia debido a la importancia que reviste el estudio y conocimiento del lenguaje vernáculo de los pueblos de Nuestra América.

Las distintas variedades dialectales del castellano americano constituyen un gran caudal de riqueza léxica que merecen ser documentadas, estudiadas y difundidas. Es de esperar que el Diccionario de Americanismos recoja en sus páginas una buena cantidad de los vocablos usados en cada uno de los países y regiones americanas. Supongo que tal diccionario tendría varios tomos si lo que con él se propone es incorporar la mayoría de los términos léxicos usados en América. Espero con ansias para ver qué pasará.

En lo personal me parece que es loable la tarea de las academias en alcanzar este gran logro. No obstante, como lo he manifestado con anterioridad aquí, es también de suma importancia que las academias de la lengua en cada país hagan sus propios diccionarios nacionales. Solamente de tal manera se podría lograr que la mayoría de vocablos usados en todo el continente puedan ser eficientemente recopilados.

No tengo información a la mano sobre la cantidad de países que tienen diccionarios nacionales y si tales diccionarios incluyen la mayoría del léxico de origen americano usados por sus habitantes.

Un diccionario de esta talla viene a llenar un vacío sentido por siglos en el ámbito general y por generaciones de estudiosos de la lengua castellana. Con él se facilitará el comienzo de un estudio más a fondo y metódico  sobre el origen y el significado de los vocablos que en forma diaria son usados por los hablantes del castellano en el Nuevo Mundo. Al decir más fondo y métodico, me estoy refiriendo a que este Diccionario de Americanismos, tiene en si el potencial de estimular trabajos investigativos de alto calibre tanto a nivel general como particular – especialmente la redacción de diccionarios de americanismos más completos y detallados.

Para los hispanohablantes que vivimos fuera de nuestros países ­- como los que vivimos en Australia – resulta importantísimo conocer los significados de los vocablos usados por nuestros hermanos hispanoparlantes con los que a diario nos cruzamos en el camino. De la misma manera, el conocimiento de la variedad léxica usada en todos nuestros países, contribuye sin duda alguna a acrecentar la riqueza del lenguaje individual y colectivo de todos los hispanoparlantes.

Una pequeña reflexión de cómo el castellano ha llegado a tener la importancia que hoy disfruta

La semana pasada leí en elcastellano.org un artículo que me pareció bastante interesante. El artículo se refiere a la posición que el castellano ucuparía a escala mundial, si España no hubiese descubierto y colonizado la mayor parte de América.

De acuerdo al artículo en mención, el español estaría en vigésimo séptimo puesto, no en el cuarto lugar que actualmente ocupa.

La historia de cómo el castellano ha logrado posicionarse entre los principales idiomas del mundo no sólo es un tema con matices sumamente interesantes sino que también es a la vez un asunto que despierta la curiosidad de cualquier persona que guste de seguir el proceso evolutivo del lenguaje humano en general y el de los idiomas en particular.

El eño pasado escribí un artículo en mi blog en inglés en el que hago referencia a un libro escrito por N.Ostler en el que analiza la forma en que los idiomas se han esparcido por el mundo. Es digno de mención que su estudio de sobre cómo el castellano se expandió en America es la mejor referencia a este asunto que hasta la fecha he tenido en mis manos.

Como las otras lenguas que están en tan alta posición – el inglés, el chino mandarín o el árabe, por ejemplo – la lengua castellana ha pasado por una buena cantidad de períodos evolutivos a lo largo de sus más de cinco siglos de expansión.

De la manera que Ostler explica en su libro, el español no se estableció en el Nuevo Mundo de la noche a la mañana; aún después de independizarse de España, la mayoría de países todavía no tenían al castellano plenamente cimentado como su lengua nacional.

De qué manera los países que hoy en día tienen al castellano como su lengua nacional – y en muchos casos en detrimento de las lenguas originarias de sus pueblos indígenas – lograron hacer prevalecer ese idioma, es un asunto del que me ocuparé en otra ocasión.

Mientras tanto si puedes trata de conseguir el Libro de N. Ostler: Imperios de la palabra (esta es mi traducción de su título en inglés, no se cómo se le titula en español) y dime lo que piensas sobre el tema que aquí abordo.

¿Son los anglicismos y neologismos un peligro para la unidad del castellano?

La riqueza léxica es el factor más importante en cualquier idioma. La lengua castellana a través de su historia se ha nutrido de una inmensa gama de vocablos procedentes de una gran variedad de idiomas.

La semana pasada leí un artículo en elcastellano.org/noticas, relacionado con este mismo tema. En el artículo (escrito por Xoán Salgado de El Correo Gallego) se hace una lista de algunos de los vocablos de origen francés e italiano que han sido adoptados en el pasado por nuestra lengua.

En las últimas décadas ha habido pujantes cambios tecnológicos especialmente en el campo de la informática. Estos cambios han dado como resultado la proliferación de vocablos que proceden de la lengua inglesa, por ser este el idioma en el cual se origina la mayoría del lenguaje usado en la tecnología de la informática. Algunos de estos términos se traducen al castellano: la computadora/ordenador, el ratón, el correo electrónico. Para otros se usan palabras completamente inglesas tales como: blog, Internet, o chip.

Las palabras blog, Internet y chip son ejemplos de cómo estructuras léxicas inventadas en el inglés han sido exitosamente transmitidas al castellano. Resultaría ridículo en sumo grado tratar de traducir a nuestro idioma vocablos que han sido creados con gran esfuerzo intelectual en la mayoría de los casos.

Por otra parte me parece innecesario, por ejemplo, usar palabras tales como click, para referirse a pulsar. No hay razón alguna por la cual la mayor parte de los verbos usados para explicar aspectos tecnológicos, no se puedan o deban traducir al castellano: Para qué decir por ejemplo download, si sabemos que el verbo descargar existe en nuestro idioma.

El uso de neologismos, específicamente en este caso, de anglicismos, es completamente necesario cuando un vocablo no existe en una lengua. Tal es el caso de la inmensa mayoría de términos relacionados con la informática. Todas estas nuevas voces en vez de amenaza a la integridad de la lengua hispana, son un gran aporte a su riqueza léxica.

Los hispanohablantes, en todo caso, somos los más beneficiados al hacer uso de estas nuevas palabras, porque todas ellas tienen un alto valor en cuanto a su utilidad lingüística y económica. Si a lo anterior se agrega que mientras más homogéneo sea el lenguaje internacional de la informática mucho más éxito habrá en cuanto a su contribución al desarrollo económico de los países de la América hispano parlante.

Los neologismos no deberían, en casos innecesarios, sustituir a los vocablos que ya existan en el castellano. Sin embargo, tampoco existe ninguna razón por la cual ellos no puedan contribuir al caudal de sinónimos que caracteriza al léxico de la lengua castellana.

Las palabras nuevas aparte de enriquecer el lenguaje oral y escrito, dan un hálito de frescura y renovación a cualquier lengua. Los nuevos términos del habla – especialmente los neologismos sustantivos sin equivalentes en nuestro idioma – no necesitan de ser temidos o menospreciados, sino de ser aceptados como algo útil para todos los que usamos el castellano.

Por otro lado también hay otras áreas del lenguaje general, relacionado con la tecnología, que necesitan ser estudiadas en detalle antes de juzgarlas a la ligera como barbarismos del lenguaje. Estos usos lingüísticos suelen ser el resultado de la confluencia de dos grandes idiomas – el inglés y el castellano – en sus encuentros con personas que hacen uso de ellos.

¿Por qué hay personas bilingües (inglés-castellano o castellano-inglés) que usan verbos tales como textear o agendar? Dejo esta interrogante para otro post.

 

Cambios en usos lingüísticos y el empobrecimiento del lenguaje: El caso de los adjetivos numerales

Esta semana en el sitioweb elcastellano.org/noticias leí un artículo muy interesante sobre la evolución lingüística. En él se hace mención de un estudio por lingüistas ingleses y norteamericanos publicado en la revista científica Nature, por medio del cual se revela que las palabras menos usadas en una lengua son las que están más propensas al cambio. Agrega que el estudio, de carácter lexicológico, fue hecho entre varios idiomas de origen europeo, incluyendo el castellano.

El artículo a que se refiere el sitio web en cuestión, me hizo recordar que en mis años de adolescencia solía escuchar o leer por los medios de información titulares tales como: En esta fecha se cumple el centésimo trigésimo sexto aniversario del natalicio de…o Mañana se hará la apertura del vigésimo noveno campeonato de fútbol.

Hoy en día el uso de los números ordinales está perdiendo popularidad. Se ha vuelto común y corriente escuchar o leer titulares tales como: Con ocasión del 25 aniversario… u Hoy se celebra el 60 aniversario del gremio… en estos dos casos las palabras usadas en el lenguaje hablado, son veinticinco y sesenta, respectivamente.

Los cambios en el uso del lenguaje son naturales e inevitables en muchas ocasiones. No obstante en el mundo moderno, los medios de información tienen una gran influencia en la dirección en que evoluciona el lenguaje de uso popular.

Para mí era natural en mis años de educación escolar básica usar los números ordinales porque los escuchaba o leía por todas partes. Hoy en día estos mismos medios raramente hacen alusión a los números o adjetivos ordinales cuando son necesarios. Generalmente ellos brillan por su ausencia en cualquiera de sus dos formas – para uno de los casos que menciono aquí por ejemplo, los términos sexagésimo o sesentavo serían más apropiados si fuesen usados cuando son necesarios.

La riqueza léxica es un gran patrimonio para cualquier idioma. Los números ordinales especialmente en su función adjetival, forman parte de la abundancia del léxico con que cuenta nuestro idioma.

La pereza lingüística raramente conlleva al mejoramiento en el uso del lenguaje.

Yo sé que no es cosa fácil cerciorarse en todo momento de que estamos haciendo un correcto uso de las estructuras del idioma ya sean habladas o escritas; sin embargo es la única forma en que podemos asegurarnos de que lo que tratamos de expresar no solamente es claro, sino que al mismo tiempo, es variado y rico en terminología.

Cualquier persona pude aducir que es bueno para la economía del lenguaje usar por ejemplo la palabra veinticinco sea cual fuere su significado, cuando ella fuera necesaria para decir por ejemplo veinticinco mangos o el veinticinco aniversario de bodas. Si yo adoptase la misma posición, es irrefutable que la básica función lingüística al usar veinticinco es llevada a cabo en estos dos ejemplos, independientemente de si la palabra que se use sea ésta o vigésima quinta (para el segundo ejemplo). Lo anterior no quita que no haya empobrecimiento del lenguaje a causa de la falta de uso de una estructura existente en el idioma.

Los adjetivos numerales merecen y, deberían ser usados correctamente en cualquier circunstancia, por todos los que hablamos la lengua castellana.

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