Asuntos de la lengua castellana

Marzo 24, 2008

¿Son los anglicismos y neologismos un peligro para la unidad del castellano?

Archivado en: Castellano, Cultura, Español, Lengua hispana, Lenguaje — L. A. Pinel @ 4:34 pm

La riqueza léxica es el factor más importante en cualquier idioma. La lengua castellana a través de su historia se ha nutrido de una inmensa gama de vocablos procedentes de una gran variedad de idiomas.

La semana pasada leí un artículo en elcastellano.org/noticas, relacionado con este mismo tema. En el artículo (escrito por Xoán Salgado de El Correo Gallego) se hace una lista de algunos de los vocablos de origen francés e italiano que han sido adoptados en el pasado por nuestra lengua.

En las últimas décadas ha habido pujantes cambios tecnológicos especialmente en el campo de la informática. Estos cambios han dado como resultado la proliferación de vocablos que proceden de la lengua inglesa, por ser este el idioma en el cual se origina la mayoría del lenguaje usado en la tecnología de la informática. Algunos de estos términos se traducen al castellano: la computadora/ordenador, el ratón, el correo electrónico. Para otros se usan palabras completamente inglesas tales como: blog, Internet, o chip.

Las palabras blog, Internet y chip son ejemplos de cómo estructuras léxicas inventadas en el inglés han sido exitosamente transmitidas al castellano. Resultaría ridículo en sumo grado tratar de traducir a nuestro idioma vocablos que han sido creados con gran esfuerzo intelectual en la mayoría de los casos.

Por otra parte me parece innecesario, por ejemplo, usar palabras tales como click, para referirse a pulsar. No hay razón alguna por la cual la mayor parte de los verbos usados para explicar aspectos tecnológicos, no se puedan o deban traducir al castellano: Para qué decir por ejemplo download, si sabemos que el verbo descargar existe en nuestro idioma.

El uso de neologismos, específicamente en este caso, de anglicismos, es completamente necesario cuando un vocablo no existe en una lengua. Tal es el caso de la inmensa mayoría de términos relacionados con la informática. Todas estas nuevas voces en vez de amenaza a la integridad de la lengua hispana, son un gran aporte a su riqueza léxica.

Los hispanohablantes, en todo caso, somos los más beneficiados al hacer uso de estas nuevas palabras, porque todas ellas tienen un alto valor en cuanto a su utilidad lingüística y económica. Si a lo anterior se agrega que mientras más homogéneo sea el lenguaje internacional de la informática mucho más éxito habrá en cuanto a su contribución al desarrollo económico de los países de la América hispano parlante.

Los neologismos no deberían, en casos innecesarios, sustituir a los vocablos que ya existan en el castellano. Sin embargo, tampoco existe ninguna razón por la cual ellos no puedan contribuir al caudal de sinónimos que caracteriza al léxico de la lengua castellana.

Las palabras nuevas aparte de enriquecer el lenguaje oral y escrito, dan un hálito de frescura y renovación a cualquier lengua. Los nuevos términos del habla – especialmente los neologismos sustantivos sin equivalentes en nuestro idioma – no necesitan de ser temidos o menospreciados, sino de ser aceptados como algo útil para todos los que usamos el castellano.

Por otro lado también hay otras áreas del lenguaje general, relacionado con la tecnología, que necesitan ser estudiadas en detalle antes de juzgarlas a la ligera como barbarismos del lenguaje. Estos usos lingüísticos suelen ser el resultado de la confluencia de dos grandes idiomas – el inglés y el castellano – en sus encuentros con personas que hacen uso de ellos.

¿Por qué hay personas bilingües (inglés-castellano o castellano-inglés) que usan verbos tales como textear o agendar? Dejo esta interrogante para otro post.

 

Marzo 15, 2008

Cambios en usos lingüísticos y el empobrecimiento del lenguaje: El caso de los adjetivos numerales

Archivado en: Castellano, Cultura, Español, Lengua hispana, Lenguaje — L. A. Pinel @ 2:14 am

Esta semana en el sitioweb elcastellano.org/noticias leí un artículo muy interesante sobre la evolución lingüística. En él se hace mención de un estudio por lingüistas ingleses y norteamericanos publicado en la revista científica Nature, por medio del cual se revela que las palabras menos usadas en una lengua son las que están más propensas al cambio. Agrega que el estudio, de carácter lexicológico, fue hecho entre varios idiomas de origen europeo, incluyendo el castellano.

El artículo a que se refiere el sitio web en cuestión, me hizo recordar que en mis años de adolescencia solía escuchar o leer por los medios de información titulares tales como: En esta fecha se cumple el centésimo trigésimo sexto aniversario del natalicio de…o Mañana se hará la apertura del vigésimo noveno campeonato de fútbol.

Hoy en día el uso de los números ordinales está perdiendo popularidad. Se ha vuelto común y corriente escuchar o leer titulares tales como: Con ocasión del 25 aniversario… u Hoy se celebra el 60 aniversario del gremio… en estos dos casos las palabras usadas en el lenguaje hablado, son veinticinco y sesenta, respectivamente.

Los cambios en el uso del lenguaje son naturales e inevitables en muchas ocasiones. No obstante en el mundo moderno, los medios de información tienen una gran influencia en la dirección en que evoluciona el lenguaje de uso popular.

Para mí era natural en mis años de educación escolar básica usar los números ordinales porque los escuchaba o leía por todas partes. Hoy en día estos mismos medios raramente hacen alusión a los números o adjetivos ordinales cuando son necesarios. Generalmente ellos brillan por su ausencia en cualquiera de sus dos formas – para uno de los casos que menciono aquí por ejemplo, los términos sexagésimo o sesentavo serían más apropiados si fuesen usados cuando son necesarios.

La riqueza léxica es un gran patrimonio para cualquier idioma. Los números ordinales especialmente en su función adjetival, forman parte de la abundancia del léxico con que cuenta nuestro idioma.

La pereza lingüística raramente conlleva al mejoramiento en el uso del lenguaje.

Yo sé que no es cosa fácil cerciorarse en todo momento de que estamos haciendo un correcto uso de las estructuras del idioma ya sean habladas o escritas; sin embargo es la única forma en que podemos asegurarnos de que lo que tratamos de expresar no solamente es claro, sino que al mismo tiempo, es variado y rico en terminología.

Cualquier persona pude aducir que es bueno para la economía del lenguaje usar por ejemplo la palabra veinticinco sea cual fuere su significado, cuando ella fuera necesaria para decir por ejemplo veinticinco mangos o el veinticinco aniversario de bodas. Si yo adoptase la misma posición, es irrefutable que la básica función lingüística al usar veinticinco es llevada a cabo en estos dos ejemplos, independientemente de si la palabra que se use sea ésta o vigésima quinta (para el segundo ejemplo). Lo anterior no quita que no haya empobrecimiento del lenguaje a causa de la falta de uso de una estructura existente en el idioma.

Los adjetivos numerales merecen y, deberían ser usados correctamente en cualquier circunstancia, por todos los que hablamos la lengua castellana.

Marzo 1, 2008

¿Es la palabra bizarro de origen vasco o italiano?

Archivado en: Castellano, Español, Lengua hispana, Lenguaje — L. A. Pinel @ 2:44 pm

Hace unas pocas horas terminé de escribir un post en inglés acerca de la palabra bizarro. A través de mi investigación sobre este vocablo he podido encontrar muchas cosas sobre él que desconocía hasta el día de hoy.

El idioma castellano tiene muchas palabras que en su aspecto etimológico despiertan gran interés, especialmente cuando ellas son también usadas en otras lenguas de origen europeo. La palabra castellana bizarro y la inglesa bizarre pertenecen a esta categoría.

Resulta curioso en sumo grado todo lo que se puede averiguar sobre una sola palabra dependiendo de la fuente que se consulte o de la lengua en que se busque. Los resultados son para maravillarse.

Para bizarro consulté el diccionario Pequeño Larousse Ilustrado. Esta fuente dice que el vocablo proviene del italiano bizzarro. Las acepciones dadas son: valiente, animoso, generoso, esplendido. Agrega que es galicismo usar la palabra con los significados de extravagante, fantástico y caprichoso.

Para la palabra bizarre me valí del The Macquarie Dictionary. Este compendio léxico dice que esta voz proviene del vocablo castizo bizarro. Es obvio que el inglés tomó esta estructura del lenguaje directamente del castellano. Sin embargo esta misma fuente informa que bizarro se deriva del vasco bizar que en esa lengua significa barba. El The Macquarie Dictionary detalla los sentidos con los que esta palabra se usa en inglés; destacando que su principal uso en ese idioma es para denotar el carácter raro y extraño de algo.

Hasta este punto me resulta sumamente difícil poder decir categóricamente que bizarro y bizarre sean derivaciones oriundas del italiano o el vasco. Cabe entonces preguntarse ¿por qué el Pequeño Larousse dice que se originó del italiano, mientras que el The Macquarie detalla que la voz original proviene del vasco? Si la palabra pasó del italiano al castellano, la voz es de origen indo-europeo. Si por el contrario procede del vasco la palabra es oriunda de la lengua vasca, la cual no se clasifica dentro del grupo lingüístico indo-europeo; entonces ¿por qué tanto el Pequeño Larousse como el diccionario de la Academia Española establecen que la palabra proviene del italiano?

Es posible que la palabra bizar de procedencia vasca con su significado de barba haya pasado a significar valentía o esplendidez en castellano. Cómo el vocablo italiano bizzarro llegó a ser considerado como la estructura léxica que dio origen a bizarro continúa siendo un misterio para mí.

El por qué en inglés se usa bizarre para indicar el carácter raro y extraño de algo, también es un asunto que requiere más investigación.

También debo de señalar que hasta la fecha de hoy no sabía que existiera en la literatura popular de lengua inglesa un personaje ficticio llamado Bizarro.

 

Blog de WordPress.com.